La Labriega
ha sido equipada con mobiliario de distintas maderas nobles, entre las que priman el castaño y la caoba, que confiere a cada estancia un aire de elegancia contenida y vetustez que escapan del recargo innecesario y buscan la funcionalidad dentro de una estética muy determinada.
La estancia más relevante de la planta baja de la casa es su espacioso salón-comedor al que en los días de invierno la chimenea de piedra confiere una atmósfera de calidez y sosiego, que invita a disfrutar del momento, y de una charla amena junto al fuego, o a la lectura tranquila con tan solo el crepitar de las llamas como sonido de fondo.
Desde el salón se accede a las habitaciones situadas en planta baja, todas dobles y totalmente equipadas:
La Gaviella, La Parra, La Panoya y La Facina

 
Ya en la planta primera nos encontramos con las habitaciones: La Tanobia y La Tenada, también dobles, que tienen salida mediante un balcón al corredor asturiano que preside la fachada principal, y desde donde se divisa tanto el jardín de la casa como una amplia franja de mar y la Sierra del Sueve, maridaje del verdor de los prados y el azul del Cantábrico.
Nuestro régimen de alojamiento es de alojamiento y desayuno, en el cual podrás disfrutar de los bizcochos y bollería caseros que se hornean diariamente, así como de mermeladas artesanas elaboradas con la fruta que producen nuestros frutales. Sabores naturales para un desayuno pausado tras un reponedor descanso.