Lastres , su bahía y el Sueve

Lastres, sabor a Mar…

Contar en nuestro municipio con un pueblo con unas características orográficas, históricas, arquitectónicas y paisajísticas como Lastres, no sólo es un orgullo sino un privilegio. Situado a 7km de La Labriega, vamos a intentar descubriros algunos rincones.

De todos conocidas son las maravillosas panorámicas que desde el puerto y desde el mirador de San Roque nos ofrece la villa marinera, pero descubriremos rincones entre sus empinadas callejuelas, escalinatas y rampas, que bien calzados podremos disfrutar enormemente.

Detalle del puerto de Lastres.
Detalle del puerto de Lastres.

Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias 2010

Entre los reconocimientos que Lastres, “Llastres” en asturiano cuenta, dos de ellos merecen singular relevancia, como son el Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias concedido en 2010 por la entonces Fundación Príncipe de Asturias, y el pertenecer al selecto club de Los pueblos más bonitos de España desde mayo de 2014.

Dada la orografía del pueblo, dejaremos nuestro coche aparcado en el puerto para comenzar nuestra visita. Para disfrutar del mar, de cómo la Sierra del Sueve se ofrece como telón de fondo hacia el Sur, y como el pueblo aprovecha toda la ladera donde se asienta.

Daremos un paseo por el puerto, por todo su espigón tanto en la zona más baja como en la zona más alta. Al ir recorriéndolo iremos viendo como el pueblo se asoma al mar, a la playa, como la sucesión de tejados, fachadas y verdor se muestran esplendorosos ante nosotros. Esta panorámica, una vez caída la noche, con el pueblo iluminado y viendo su reflejo en el agua unido al olor inconfundible del salitre, del mar, quedará grabado en vuestras retinas y memoria sin lugar a dudas.

La noche ilumina Lastres
La noche ilumina Lastres

Senderos de antaño sobre el acantilado

Justo detrás de la sede de la Cruz Roja del Mar, arranca una escalinata, las escaleras de La Fragua, un antiguo sendero sobre el acantilado que desde el siglo XIV era utilizado por los pescadores para bajar al puerto, fue durante tiempo el único acceso datando las escaleras del siglo XVII. Iréis ganando altura sobre el mar, llegaréis al barrio de La Fragua y de ahí, callejeando podréis descubrir los barrios de La Nansa y El Penayu, arquitectura marinera, casas de pescadores y casonas señoriales como la casa de Don Pedro.

Panorámica desde El Penayu
Panorámica desde El Penayu

Adoquines, empedrados, rampas y escalones, arquitectura popular y palacios barrocos irán siendo vuestros compañeros a través del barrio de La Fontana, caminaréis hacia el Campo de la iglesia, donde se alza majestuosa la parroquial de Santa María de Sábada, levantada en 1757 por el arquitecto Manuel Reguera González. Destaca su retablo neoclásico y las pinturas murales en los laterales del presbiterio de los hermanos Uría Aza. Desde ahí un último esfuerzo os conducirá hacia el campo de San Roque,  uno de los balcones al Cantábrico más privilegiados de toda Asturias, y su capilla del mismo nombre, fechada en 1613.

Empezamos a descender

Comenzaremos a descender, para volver a los pies del Campo de la iglesia y tomar la Calle Real que nos lleve hacia el Barrio de los balleneros y del Buen Suceso.  Descubriremos la Torre del Reloj y la Capilla del Buen Suceso, pasando frente al Palacio de los Robledo del siglo XVIII. La capilla del Buen Suceso, de fábrica del siglo XVI es al igual que la de San José obra del gremio de mareantes. Retablo barroco fechado en 1667 con imaginería del siglo XVIII, como lo son su titular y otras de las imágenes situadas en las hornacinas laterales.

La Torre del Reloj es una construcción fechada en 1751 muy probablemente alojada sobre una edificación anterior del siglo XV o XVI, que hiciera las veces de torre vigía o fortaleza es uno de los edificios emblema de Lastres.

Casas de pescadores
Casas de pescadores

Si nos trasladamos al barrio de El Piqueru, de camino pasando por el Barrigón y atravesando la carretera que vertebra la villa, iremos encontrando notabilísimos ejemplos de arquitectura  del barroco popular. También ejemplos de obra civil como la fuente de La Regalina o La Fontanina, ya del siglo XVIII, atribuida al arquitecto Manuel Reguera. Ya en el Piqueru llegamos a la Capilla de San José, del siglo XVIII con un gran pórtico sobre columnas dóricas y plintos cajeados. Cuenta con un retablo barroco que pese a su mal estado de conservación no deja de evocar el esplendor que tiempos atrás mantuvo.

De ahí, volvamos callejeando, bajando, perdiéndonos por callejuelas y disfrutando del descenso hacia el puerto, habremos recorrido un pueblo lleno de historia, de sacrificio, de vida de mareantes, de gentes del mar, un pasado ballenero que se abre hacia un futuro sin el desdén del saber de dónde venimos. “Manín, Llastres ye muchu Llastres”

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